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Posts Tagged ‘prevenir desde los primeros meses’

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A veces nos encontramos con bebés de un año o mayores que pegan a su madre o a su padre, cuando normalmente no consiguen lo que quieren u otras veces, dicen los padres, me pega sin más, porque si.

Alrededor de los 9 meses, el bebé tiene mucha capacidad para expresar y va descubriendo poco a poco el efecto que sus gestos produce en el “otro”, es decir, en mamá o papá. Es una etapa que imitan mucho y prueban para diferenciar poco a poco y dar sentido a lo que hacen. Somos nosotros los que les vamos diciendo con nuestra aprobación o desaprobación si eso les compensa hacerlo o no.

Un ejemplo: El bebé prueba a tocarnos la cara y en esa prueba nos acaricia, nos mete un dedo en el ojo (explorando), nos aprieta la nariz, nos tira del pelo, o nos da un beso. Está claro que con esa edad no nos hace daño y que todo lo hace explorando. Sin embargo, es MUY IMPORTANTE que nosotros vayamos diferenciando y expresemos al bebé aquellos contactos que nos gustan y aquellos que NO nos gustan. Cuando le expresamos con una cara alegre y fomentamos la caricia, el bebé sabe que eso gusta y seguirá haciendolo y si expresamos con cara seria e ignoramos lo que hace y no se lo dejamos volvar a hacer, por ejemplo, apretar la nariz, dejará de hacerlo.

Ahora bien, ocurre muchas veces, que hay padres que transmiten mensajes confusos porque a la vez que les dicen que eso no les gusta, se rien porque es un bebé y les hace gracia que se le pueda ocurrir eso y le dejan continuar. Esta actitud crea en los bebés mucha confusión y no hace nada más que fomentar esa conducta.

Los bebés son muy consecuentes y necesitan que los mensajes sean claros: me gusta, me rio y te dejo. No me gusta, lo ignoro y no te vuelvo a dejar. De esta forma cuando son un poco mayores ya tienen claro lo que pueden y no pueden hacer de contactos hacia la otra persona.

JAMÁS SE DEBE DE PEGAR A UN NIÑO PARA CORREGIR LA CONDUCTA DE PEGAR. Es una actitud muy inconsecuente. Pegando solo se le demuestra que la autoridad es el que es más fuerte y puede dominar al más débil. Estos niños son los pegarán más adelante a otros niños.

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Susana Villanueva, Psicóloga Clínica Infantil, y Carmen Andrés, Pedagoga y Especialista en Atención Temprana, forman un equipo con más de 20 años de experiencia, en un centro de atención temprana concertado por la Comunidad de Madrid. Ahora emprenden una nueva vida profesional con la consulta que han abierto en Sanchinarro.

 

Hoy en día hay una mayor preocupación de los padres por la educación y desarrollo de sus hijos que conlleva muchas dudas y búsqueda de ¿por qués? ante sus comportamientos. Si se tuviera más información o formación se podrían prevenir muchos de los futuros problemas de nuestros hijos.

 

– “Desde está necesidad estamos impulsando grupos de juego y masaje infantil desde los primeros meses. Unas técnicas muy útiles para prevenir, por ejemplo, problemas de sueño, de alimentación, de control de esfínteres, problemas de comportamiento, retrasos de lenguaje, miedos, autoestima baja, etc” nos comenta  Susana.

 

– ¿Qué beneficios tienen los masajes infantiles?

 

– “Muchos, como que facilita el desarrollo neurológico del bebé, estimula el buen funcionamiento de su organismo, facilita la relajación y el descanso o potencia su sistema inmunológico”, dice Carmen.

 

En estos dos grupos, el profesional fomenta la observación y la escucha del bebé o del niño para que se dé una sincronía afectiva entre padres-hijos y puedan hablar “el mismo idioma”. También se enseña la técnica del masaje Shantala (masaje indio), así como juegos en función de las necesidades de los niños.

 

– “Los niños aprenden lo que les enseñamos desde que son bebés, pero, a veces, no nos damos cuenta o no sabemos la envergadura que tienen ciertos comportamientos nuestros. Ante una duda sobre algo relacionado con un hijo nunca debemos esperar y se debe preguntar a un especialista”, nos comenta Susana.

 

– “La prevención en los primeros años es fundamental. Además, fomentará los lazos afectivos entre padres e hijos y ayudará a crear más valores familiares. Así se podrá contribuir a la salud mental infantil”, concluye Carmen.

 

 

 

 

 

 

 

 

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