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Posts Tagged ‘alteraciones de sueño’

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En el último post hablaba de cómo una adaptación escolar puede arrastrar pequeñas o grandes alteraciones en la alimentación, en el control de esfínteres o en el sueño. Decía que esto es normal porque el bebé o el niño pequeño no tienen lenguaje suficiente para explicaros lo que les pasa y utilizan estos medios para llamaros la atención. Yo siempre digo que los niños son muy listos y llaman la atención cuando lo necesitan, otra cosa es que nosotros los queremos/podamos escuchar y comprender….

Es importante que los niños tengan buenos hábitos de sueño porque en momentos conflictivos (pesadillas, mudanza, adaptación escolar, incorporación de la madre al trabajo, un hermano, una enfermedad) aunque se alteren un poco será más fácil recuperar la normalidad.

 

Hábitos:

         Diferenciar el día de la noche cuando son bebés.

         Dormir en su cuarto cuando ya no caben en el cuco.

         Cuando se despiertan por la noche para comer los bebés, dadles de comer pero intentad no jugar con ellos, hacedlo en la penumbra. El mensaje que le tenéis que transmitir es “ahora no es hora de jugar”. Dejadle en su cuna cuando terminéis. Durante el día, sí que jugaréis con ellos cuando lo pidan

         Acostúmbradle a rutinas: juego, baño, masaje, cena, algo tranquilo con padre/madre y a dormir.

         La siesta de después de comer tienen que ser poco a poco una siesta donde se fomente la tranquilidad como por la noche para que poco a poco sea más larga. Cuando tienen 18 meses, los padres agradecéis esa siesta para el bien de todos. Si se acostumbra a dormir por la calle, con ruido, con luz, tenderá a ser una siesta muy corta y poco recuperadora con lo que por la tarde estaréis todos más alterados.

         A partir de los 9 meses les hace mucha compañía un asito de peluche que escojan ellos. Les hace compañía y les tranquiliza mucho.

         En la época de miedos pueden querer una luz o la puerta abierta. No pasa nada. Eso les tranquiliza.

         Procurad que no duerman en vuestra cama. La cama de papá y mamá es estupenda para leer un cuento y para estar a veces durante el día, pero no para dormir. A esto se acostumbran de pequeños y no hay problemas. Sin embargo, los padres tienen excusas miles para justificar que el niño duerme con ellos: está malito, tiene fiebre, me he levantado ya 4 veces y mañana tengo una reunión importantísima, tiene pesadillas, etc. A larga, todo esto empeora las cosas y cada vez le costará más al niño dormir solo y ser autónomo.

 

Los padres ponen, a veces como excusa que el niño no puede dormir solo, pero en parte a los padres les gusta dormir con los niños. Son los padres los que tienen que proponerse ayudar al niño a que duerma solo, aunque eso a veces supone, al principio levantarnos más veces para llevarle a su cama o acompañarle. Pero a la larga descansaréis TODOS.

 

Siempre hay un padre con el que el niño se va más tranquilo a la cama. En momentos difíciles turnaros y ayudaros en eso. Si vosotros estáis tranquilos, poco a poco le transmitiréis esa calma.

 

Si tenéis alguna historia que compartir, estará encantada de comentarla.

 

 

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Vamos a suponer que un niño, y no importa ahora la edad, está escolarizado desde hace un mes. Ha llorado unos días, por las mañanas dice que no quiere ir, pero en el cole os dicen que está bien y os quedáis más tranquilos. Aparentemente es una evolución normal. En unas semanas se supondría que encajaría y le empezaría a gustar ir al cole. 

 

Sin embargo, empezáis a notar que duerme o come peor. ¿Tiene algo que ver? Pues sí, tiene que ver todo. ¿Qué ocurre?

 

Los niños posiblemente estén bien en el grupo, pero se empiezan a dar cuenta que eso es TODOS los días, que hay que madrugar, separarse de papá y mamá, no tener sus juguetes y sobre todo tener que compartir y rivalizar, es decir, socializarse. Esto no es tan fácil cuando uno es nuevo y necesitan su tiempo. Por lo tanto, los niños no os pueden explicar con palabras, que aunque las profes son amables y cariñosas, esto de estar con otros niños no es tan divertido como nosotros les decíamos. Por lo menos, por ahora. Así que nos lo cuenta de la única manera que pueden comiendo menos o peor, durmiendo peor, haciéndose pis o estando más irascibles. ¿Para qué? Para que estéis más atentos y les hagáis un poquito de más caso porque están un poquito tristes.

 

Pensar, en vosotros, cuando coméis fuera intentáis que sea con gente con la que estáis a gusto, la comida es un momento de comunicación, de relación, afectivo. Y en casa es un momento para compartir lo bueno y lo malo.

 

Bien pues esto es lo que les pasa.

 

¿Qué hacer?

 

Estad atentos, escucharles, mimarles, no forzarles esos dias, prepararles comidas que les gusten y no empeñaros en que os obedezca o que se coma todo. No es el momento de educar, solo empeorarán las cosas, es el momento de calmarle, momento de estar a la escucha de lo que les pasa y momento de comprenderle y transmitirle, que aunque le cueste un poquito, será bueno para él. Que le váis ayudar a que se sienta poquito a poco mejor. Pensad en vosotros y en qué os gustaría que hiciesen con vosotros si os sentís mal durante una adaptación a un trabajo nuevo.

 

Es muy importante que alguno de los padres estén para despertar a los niños, que desayunen con ellos, que estén con ellos en la hora de la cena y de acostarles. Son momentos muy importantes para los niños que necesitan compartir con sus padres.

 

Espero que os ayude en la adaptación al cole de niños y padres.

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Tras  20 años de experiencia en el sector infantil observamos la necesidad de una prevención formando e informando a padres para disminuir problemas de comportamiento, alteraciones de sueño, alteraciones de la alimentación, dificultades de control de esfínteres y retrasos de psicomotricidad y madurativos.

Nuestra opinión es que cuando unos padres tienen una duda sobre la crianza o educación de su bebé, no deberían de esperar a ver si pasa por sí solo. Deberían consultar con un profesional adecuado. A veces con una consulta se resuelve la duda. Sin embargo, si no se consulta, se corre el riesgo que esa pequeña y posiblemente puntual  alteración se pueda cronificar y cada vez haya más riesgo de un trastorno. Los padres confian mucho en los pediatras y así debe de ser en salud física. Pero los pediatras no están especializados en salud mental y hay muchos temas de los que desconocen su importancia o no saben como manejarlo. En cuestiones de salud mental, del desarrollo, se debe de preguntar a un psicólogo o a un psiquiatra. La seguridad social ofrece estas dos vertientes en la salud de los niños. 

 

 
 
 

 

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