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Archive for 25 enero 2011

 
 

 

bebe_lunesDurante los primeros meses, el bebé sonríe a todo el mundo porque ve un poquito de su mamá en otras personas. Confía en su madre y por lo tanto en los demás. Sin embargo, a medida que su desarrollo emocional y cognitivo es más complejo, descubre nuevas estrategias cognitivas. Una de ellas es entender “la permanencia de los objetos” y aparece lo que llamamos la “angustia de separación”. Esto quiere decir que hay un momento en el que el bebé entiende que su madre es distinta a todas las demás personas y cuando su madre  se va no sabe cuando va a volver y la echa de menos. No entiende que su madre sigue existiendo aunque no la vea, no la puede, aún, recordar. Se da cuenta que cuando su madre se va, se queda con otra distinta,  no quiere y por eso llora.

 

Cuando esto ocurre cerca de los 9 meses está dentro de la normalidad y es un indicador de que todo va bien. Suelo decirles a las madres que se sientan bien, puesto que su hijo les diferencia de los demás. Sin embargo, si estos lloros se mantienen a lo largo de los primeros años o no ha aparecido esta protesta en este tercer trimestre sería conveniente consultar.

 

¿Qué ayuda al bebé a superar esta fase?:

 

El juego del cucu-tras. Se le transmite al niño, me voy pero vuelvo (inmediatamente y por lo tanto no angustia al niño). Este juego luego evoluciona hacia el escondite.

Despedirse siempre de los niños, aunque lloren y decirles cuando vamos a volver, aunque no lo entiendan. Si sois consecuentes en seguida lo entenderán y dejarán de llorar.

Fomentar que tengan un “osito de peluche” que les haga compañía. Resultan ser un “poquito de mi mamá” cuando ellas no están.

En este periodo habría que evitar separaciones largas de los niños (viajes) porque no lo pueden entender y se angustian porque no saben cuando volvéis. La espera es demasiado larga.

 

Terminar, hoy diciendo que los niños no entienden el tiempo y el espacio. Son marcadores que aprenden de los padres y que les organiza mucho. Esto es muy poquito a poco y con experiencias y rutinas donde les demostráis que normalmente es de esa manera.

 

Los niños de esta edad no tienen todavía lenguaje para explicaros lo que les pasa. Eso no quiere decir que no lo pasen mal cuando os vais, por ejemplo, sin despediros y lloran. Lloran, y lloran mucho porque es la única forma que tienen de hacernos ver que lo están pasando mal y afortunadamente, les atendemos cuando lloran, aunque no siempre entendamos por qué.

 

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A veces nos encontramos con bebés de un año o mayores que pegan a su madre o a su padre, cuando normalmente no consiguen lo que quieren u otras veces, dicen los padres, me pega sin más, porque si.

Alrededor de los 9 meses, el bebé tiene mucha capacidad para expresar y va descubriendo poco a poco el efecto que sus gestos produce en el “otro”, es decir, en mamá o papá. Es una etapa que imitan mucho y prueban para diferenciar poco a poco y dar sentido a lo que hacen. Somos nosotros los que les vamos diciendo con nuestra aprobación o desaprobación si eso les compensa hacerlo o no.

Un ejemplo: El bebé prueba a tocarnos la cara y en esa prueba nos acaricia, nos mete un dedo en el ojo (explorando), nos aprieta la nariz, nos tira del pelo, o nos da un beso. Está claro que con esa edad no nos hace daño y que todo lo hace explorando. Sin embargo, es MUY IMPORTANTE que nosotros vayamos diferenciando y expresemos al bebé aquellos contactos que nos gustan y aquellos que NO nos gustan. Cuando le expresamos con una cara alegre y fomentamos la caricia, el bebé sabe que eso gusta y seguirá haciendolo y si expresamos con cara seria e ignoramos lo que hace y no se lo dejamos volvar a hacer, por ejemplo, apretar la nariz, dejará de hacerlo.

Ahora bien, ocurre muchas veces, que hay padres que transmiten mensajes confusos porque a la vez que les dicen que eso no les gusta, se rien porque es un bebé y les hace gracia que se le pueda ocurrir eso y le dejan continuar. Esta actitud crea en los bebés mucha confusión y no hace nada más que fomentar esa conducta.

Los bebés son muy consecuentes y necesitan que los mensajes sean claros: me gusta, me rio y te dejo. No me gusta, lo ignoro y no te vuelvo a dejar. De esta forma cuando son un poco mayores ya tienen claro lo que pueden y no pueden hacer de contactos hacia la otra persona.

JAMÁS SE DEBE DE PEGAR A UN NIÑO PARA CORREGIR LA CONDUCTA DE PEGAR. Es una actitud muy inconsecuente. Pegando solo se le demuestra que la autoridad es el que es más fuerte y puede dominar al más débil. Estos niños son los pegarán más adelante a otros niños.

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