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Archive for 26 octubre 2008

 

Frédérick Leboyer nos cuenta quién es Shantala en su libro: Shantala. Un arte tradicional, el masaje de los niños.

 

Shantala era una mujer que tenía dos hijos y llegó a una casa de acogida, Seva Sangha Sariti, cerca de Calcuta. Un día, Leboyer la vio sentada en el suelo dándole un masaje a su bebé. Era como un ritual revestido de una gran dignidad, como un ballet, muy justo en el ritmo y de gran lentitud. Había tanta ternura…comenta Leboyer.

 

Le pidió permiso para mirar, observar y aprender.

 

El masaje de bebés es un arte tan antiguo como profundo. Simple pero difícil. No es solo aprender la técnica, es amar, observar al bebé, escuchar, transmitir. Es entender su tiempo, observar lo que nos transmite y darle lo que necesita, a su ritmo, con la presión justa, donde lo necesita. Es estar atenta y abierta. La presión va cambiando a medida que conocemos al bebé y él conoce lo que hacemos con él.

 

Es un lenguaje tónico donde la comunicación es un toma y daca y debemos de estar atentos a lo que el bebé nos dice en cada momento. Os recomiendo leer la poesía de Shantala que tengo publicada en este blog. Refleja muy bien y de una forma poética la importancia del masaje en los bebés.

 

El masaje Shantala es la técnica básica que utilizamos en nuestros grupos.

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Definición de salud mental según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

 

Me gustaría que este post lo leyeran los pediatras. Me encantaría que lo comentaseis con ellos para poco a poco dar mayor difusión a la prevención.

 

Este fin de semana he estado en un congreso de psicología y psiquiatría infantil y todos estamos de acuerdo en lo mismo. Ante una duda de los padres o un pequeño problema del niño sobre alteraciones funcionales como sueño, hábitos en la alimentación, alteración en el comportamiento, problema en el control de esfínteres, etc, no se debe de esperar y hay que consultar con el profesional de la psicología o psiquiatría infantil. Los pediatras son médicos de la salud y en ellos confiáis y así debe de ser. Sin embargo, ellos no tienen la formación sobre como entender lo que le pasa al niño en un momento dado y como manejar la situación para que se normalice lo mejor posible. A veces, y no quiero generalizar, los pediatras os aconsejan esperar, ya pasará y eso no es así. No siempre pasa. Es más, a veces, se complica poco a poco más y más. Lo que podía haber sido una consulta, se convierte en algo mucho más complicado. Esto lo sabemos nosotros los especialistas de la psicología infantil porque tratamos con ello.

 

Los pediatras tienen un papel fundamental en esta prevención. Para consultar con un profesional de la salud mental no hay que esperar a que el problema se haya instalado. Igual que se hacen revisiones y consultas en pediatría, se deberían hacer en salud mental, es decir en el desarollo de vuestro hijo como individuo ¿Qué mejor que asegurarnos que nuestro hijo esté creciendo sintiéndose querido, autónomo, con autoestima, con identidad propia y disfrutando de las relaciones sociales?.

 

Al igual que se previenen enfermedades vacunando, podemos prevenir muchas alteraciones en el desarrollo afectivo cuando consultamos sobre nuestras dudas sobre la crianza de nuestros hijos. Se previene mucho más de lo que os podáis imaginar. De ahí mi interés en este blog y en os grupos de masaje y de juego.

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En el último post hablaba de cómo una adaptación escolar puede arrastrar pequeñas o grandes alteraciones en la alimentación, en el control de esfínteres o en el sueño. Decía que esto es normal porque el bebé o el niño pequeño no tienen lenguaje suficiente para explicaros lo que les pasa y utilizan estos medios para llamaros la atención. Yo siempre digo que los niños son muy listos y llaman la atención cuando lo necesitan, otra cosa es que nosotros los queremos/podamos escuchar y comprender….

Es importante que los niños tengan buenos hábitos de sueño porque en momentos conflictivos (pesadillas, mudanza, adaptación escolar, incorporación de la madre al trabajo, un hermano, una enfermedad) aunque se alteren un poco será más fácil recuperar la normalidad.

 

Hábitos:

          Diferenciar el día de la noche cuando son bebés.

          Dormir en su cuarto cuando ya no caben en el cuco.

          Cuando se despiertan por la noche para comer los bebés, dadles de comer pero intentad no jugar con ellos, hacedlo en la penumbra. El mensaje que le tenéis que transmitir es “ahora no es hora de jugar”. Dejadle en su cuna cuando terminéis. Durante el día, sí que jugaréis con ellos cuando lo pidan

          Acostúmbradle a rutinas: juego, baño, masaje, cena, algo tranquilo con padre/madre y a dormir.

          La siesta de después de comer tienen que ser poco a poco una siesta donde se fomente la tranquilidad como por la noche para que poco a poco sea más larga. Cuando tienen 18 meses, los padres agradecéis esa siesta para el bien de todos. Si se acostumbra a dormir por la calle, con ruido, con luz, tenderá a ser una siesta muy corta y poco recuperadora con lo que por la tarde estaréis todos más alterados.

          A partir de los 9 meses les hace mucha compañía un asito de peluche que escojan ellos. Les hace compañía y les tranquiliza mucho.

          En la época de miedos pueden querer una luz o la puerta abierta. No pasa nada. Eso les tranquiliza.

          Procurad que no duerman en vuestra cama. La cama de papá y mamá es estupenda para leer un cuento y para estar a veces durante el día, pero no para dormir. A esto se acostumbran de pequeños y no hay problemas. Sin embargo, los padres tienen excusas miles para justificar que el niño duerme con ellos: está malito, tiene fiebre, me he levantado ya 4 veces y mañana tengo una reunión importantísima, tiene pesadillas, etc. A larga, todo esto empeora las cosas y cada vez le costará más al niño dormir solo y ser autónomo.

 

Los padres ponen, a veces como excusa que el niño no puede dormir solo, pero en parte a los padres les gusta dormir con los niños. Son los padres los que tienen que proponerse ayudar al niño a que duerma solo, aunque eso a veces supone, al principio levantarnos más veces para llevarle a su cama o acompañarle. Pero a la larga descansaréis TODOS.

 

Siempre hay un padre con el que el niño se va más tranquilo a la cama. En momentos difíciles turnaros y ayudaros en eso. Si vosotros estáis tranquilos, poco a poco le transmitiréis esa calma.

 

Si tenéis alguna historia que compartir, estará encantada de comentarla.

 

 

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Vamos a suponer que un niño, y no importa ahora la edad, está escolarizado desde hace un mes. Ha llorado unos días, por las mañanas dice que no quiere ir, pero en el cole os dicen que está bien y os quedáis más tranquilos. Aparentemente es una evolución normal. En unas semanas se supondría que encajaría y le empezaría a gustar ir al cole. 

 

Sin embargo, empezáis a notar que duerme o come peor. ¿Tiene algo que ver? Pues sí, tiene que ver todo. ¿Qué ocurre?

 

Los niños posiblemente estén bien en el grupo, pero se empiezan a dar cuenta que eso es TODOS los días, que hay que madrugar, separarse de papá y mamá, no tener sus juguetes y sobre todo tener que compartir y rivalizar, es decir, socializarse. Esto no es tan fácil cuando uno es nuevo y necesitan su tiempo. Por lo tanto, los niños no os pueden explicar con palabras, que aunque las profes son amables y cariñosas, esto de estar con otros niños no es tan divertido como nosotros les decíamos. Por lo menos, por ahora. Así que nos lo cuenta de la única manera que pueden comiendo menos o peor, durmiendo peor, haciéndose pis o estando más irascibles. ¿Para qué? Para que estéis más atentos y les hagáis un poquito de más caso porque están un poquito tristes.

 

Pensar, en vosotros, cuando coméis fuera intentáis que sea con gente con la que estáis a gusto, la comida es un momento de comunicación, de relación, afectivo. Y en casa es un momento para compartir lo bueno y lo malo.

 

Bien pues esto es lo que les pasa.

 

¿Qué hacer?

 

Estad atentos, escucharles, mimarles, no forzarles esos dias, prepararles comidas que les gusten y no empeñaros en que os obedezca o que se coma todo. No es el momento de educar, solo empeorarán las cosas, es el momento de calmarle, momento de estar a la escucha de lo que les pasa y momento de comprenderle y transmitirle, que aunque le cueste un poquito, será bueno para él. Que le váis ayudar a que se sienta poquito a poco mejor. Pensad en vosotros y en qué os gustaría que hiciesen con vosotros si os sentís mal durante una adaptación a un trabajo nuevo.

 

Es muy importante que alguno de los padres estén para despertar a los niños, que desayunen con ellos, que estén con ellos en la hora de la cena y de acostarles. Son momentos muy importantes para los niños que necesitan compartir con sus padres.

 

Espero que os ayude en la adaptación al cole de niños y padres.

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