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La lactancia para el bebé es la forma de nutrirse. Nutrirse es alimentarse tanto fisiológicamente como afectivamente. El bebé nace completamente saciado y al cabo de unas horas empieza a sentir hambre, una sensación para él totalmente desconocida y que le produce malestar. El bebé solo sabe llorar para expresar su necesidad. Menos mal que llora! “El que no llora no mama” y con mucha razón. La madre, le da inmediatamente de comer para saciarle y tranquilizarle y el bebé se calma. Esto ocurre cada 3 horas aproximadamente y esto va creando experiencias muy satisfactorias en el bebé que le hace sentirse querido, protegido y cuidado. Estas experiencias positivas son fundamentales para que el bebé se desarrolle de una forma sana.

Además, y no menos importante, cada vez que la madre le da de comer, le toma en brazos, le mira, le habla y esto va creando un vínculo fundamental entre la madre y el bebé imprescindible para sentirse querido y seguro.

La lactancia materna es lo que ha preparado la naturaleza para los bebés y es perfecta. Sin embargo, una madre que no pueda dar lactancia materna a su bebé tampoco de sufrir por ello porque un biberón se puede dar con el mismo cariño que el pecho. Hay mujeres que sienten mucha presión por la familia, amigas o medios y se sienten muy frustradas si no lo logran. Desde aquí me gustaría tranquilizarlas para que puedan desarrollar su faceta de madres sin presiones y disfrutando de su bebé.

Los padres pueden ayudar mucho en la lactancia, tanto si es materna como con biberón. Si es lactancia materna pueden contener a la gente que quiere visitar en el hospital a la madre y que suele resultar un exceso para la madre. La lactancia materna es una situación muy íntima, nueva para la madre y para el bebé y las visitas alteran en muchos casos la nueva marcha de la lactancia. Si la madre no quiere visitas, el padre tendrá que hacerlo respetar. Y si es lactancia con biberón, el padre puede ayudar a la madre con biberones. Aunque el referente de la comida en bebés debe de ser siempre una persona, precisamente porque no solo es comida lo que reciben si no cariño, afecto y van incorporando poco a poco ese mundo al que acaban de llegar.

Cuando la lactancia es agradable y satisfactoria para un bebé cabe esperar que incorporará la realidad externa de esta forma también y se convertirá en un bebé con ganas de explorar y curioso porque lo que viene de fuera le gusta. Sin embargo, cuando un bebé no incorpora de una forma grata la comida le puede costar un poco más explorar y sentir curiosidad del mundo externo.

Los niños lloran porque se separan de sus padres, les dejan en un sitio donde todavía no entienden que se lo pasarán bien, no conocen a los maestros, no son el centro de atención y todavía no se imaginan lo bien que se lo pueden pasar además de aprender y conocer amigos. De momento tienen que compartir con otros muchos niños de su edad. Y eso, es muy duro!!!!

 

Ese “todavía” es muy importante que lo entendáis vosotros. Los niños viven en el presente y no entienden el futuro. Sois vosotros los que poco a poco tenéis que ayudarle a entender que lo pasará muy bien.  

 

Cerca del año, al niño le cuesta un poquito más la adaptación a la guardería porque está aprendiendo a recordar a sus padres cuando no están presentes. Aprenden lo que llamamos la permanencia del objeto. Un niño de esta edad, no entiende que cuando sus padres se van, siempre vuelven  y cuando vuelven. Eso le angustia y llora porque se siente como abandonado, y además con personas que no conoce. Es una fase por la que pasan y el juego del cucú tras tras y el escondite les ayuda a superar este periodo.

 

Pautas que ayudan:

 

-         Despedirse de los niños siempre aunque estén muy entretenidos y sea por poco tiempo, y decirles que vais a volver y cuándo. A lo mejor no lo entienden y lloran. Pero poco a poco entienden que lo que dicen sus padres se cumple. No os vayáis sin despediros porque si se dan cuenta es peor y empiezan a dudar y quieren estar siempre a vuestro lado, por si acaso.

-         No dejarle en la guardería todo el día desde el principio. Llevarle poco a poco.  Primero unas horas. Si se lo pasa bien, al recogerlo tendrá ganas de volver al día siguiente. No dejarle más horas solo porque ha aguantado el tipo. Si no le gusta, estas pocas horas, le ayudarán a que se acostumbre poco a poco. Más adelante ya le podréis dejar a comer y después a dormir la siesta. Es preferible hacerlo poco a poco para que el niño deje de llorar cuanto antes.

-         Dejarle que vaya con su “osito de peluche” aunque luego lo tenga que dejar en la mochila. Significa que tiene algo familiar con él, algo de su casa. Es muy importante al principio.

 

 

Cuando el niño ya tiene 3 años y va al colegio, la adaptación es distinta. Tiene que quedarse todo el día. El niño es mayor, tiene lenguaje y entiende el tiempo de otra forma. Si llora los primeros días, está dentro de lo normal. Hablar con él, calmarle, decirle que estará bien poco a poco. Les cuesta como nos cuesta a nosotros volver al trabajo, con la diferencia que nosotros lo podemos entender y hablar y ellos no. Ir al cole es compartir, ser autónomo, tener pequeñas responsabilidades y eso es fácil para quién ya ha dado esos pasos en casa. Sin embargo, para aquellos niños que les cuesta más ser autónomo y no está acostumbrado a estar con niños, le puede costar un poco más.

 

¿Cómo está siendo con tu hijo?

 

 Los bebés tienen, estrés, preocupaciones? Se angustian?

  Esta fue la pregunta que hice en una clase de preparación para la maternidad.     Primero, les hice a los padres la siguiente pregunta: ¿qué es lo que a vosotros no os deja dormir?

-          Estrés, preocupaciones fue la respuesta general.

Y los bebés, tienen estrés y preocupaciones?

Las respuestas fueron múltiples: si, no, no sé…

 El hambre, el sueño, el dolor, echar de menos a mamá, son preocupaciones para los bebés?

Efectivamente. Estas son sus necesidades primarias y si no se satisfacen, esto le crea mucha angustia para al bebé y lo expresa por medio de trastornos del sueño, de la alimentación y del llanto. Por lo tanto, debemos calmar a los bebés y darles lo que necesitan.

 Los adultos tenemos dos herramientas que los bebés no tienen y que nos ayuda a intentar solucionar nuestros conflictos, nuestras preocupaciones. Tenemos el lenguaje, la palabra para comunicarnos y la temporalidad, la noción de tiempo que nos ayuda a anticipar y organizar las cosas que nos ocurren.

Los bebés carecen de estas dos herramientas, faltan años para que estas se desarrollen. Sin embargo, si tienen preocupaciones, muy primarias pero angustiosas para ellos si no se atienden y calman.

 Por lo tanto, a los bebés no se les puede dejar llorar porque se angustian y preocupan mucho y esto les causa trastornos, muchas veces de sueño, que los padres, preocupados, intentan buscar el remedio. Este remedio es: atenderles y demostrarles que les queréis, que se sientan seguros y confiados. Es posible que ciertos cambios en vuestras rutinas hayan cambiado y eso afecte también al bebé. Un cambio de casa, la incorporación al trabajo, el nacimiento de un hermano, etc. Acompañarle, comprenderle, contárselo y trasmitir calma es lo que le calma y ayuda a conciliar el sueño. Solo cuando se sientan así de tranquilos, se sentirán preparados y sentirán curiosidad para explorar el entorno que les rodea que les permitirá madurar, crecer, desarrollar nuevas habilidades, entrenerse un poco más solos. 

Cierto que esto puede suponer no dormir como vosotros quisieráis durante un tiempo, pero mi intención es que invertáis en vuestro descanso a largo plazo. Muchos padres ante la desesperación, meten a sus hijos en su cama. En ese momento funciona, pero a larga es perjudicial. Pan para hoy, hambre para mañana, dice el refrán. Cuanto más querido, seguro, tranquilo se siente un niño y sus padres, más duermen. BUENAS NOCHES.

 Os invito una vez más a leer el libro de “un año para toda la vida” de Mariela Michelena

 
 

 

bebe_lunesDurante los primeros meses, el bebé sonríe a todo el mundo porque ve un poquito de su mamá en otras personas. Confía en su madre y por lo tanto en los demás. Sin embargo, a medida que su desarrollo emocional y cognitivo es más complejo, descubre nuevas estrategias cognitivas. Una de ellas es entender “la permanencia de los objetos” y aparece lo que llamamos la “angustia de separación”. Esto quiere decir que hay un momento en el que el bebé entiende que su madre es distinta a todas las demás personas y cuando su madre  se va no sabe cuando va a volver y la echa de menos. No entiende que su madre sigue existiendo aunque no la vea, no la puede, aún, recordar. Se da cuenta que cuando su madre se va, se queda con otra distinta,  no quiere y por eso llora.

 

Cuando esto ocurre cerca de los 9 meses está dentro de la normalidad y es un indicador de que todo va bien. Suelo decirles a las madres que se sientan bien, puesto que su hijo les diferencia de los demás. Sin embargo, si estos lloros se mantienen a lo largo de los primeros años o no ha aparecido esta protesta en este tercer trimestre sería conveniente consultar.

 

¿Qué ayuda al bebé a superar esta fase?:

 

- El juego del cucu-tras. Se le transmite al niño, me voy pero vuelvo (inmediatamente y por lo tanto no angustia al niño). Este juego luego evoluciona hacia el escondite.

- Despedirse siempre de los niños, aunque lloren y decirles cuando vamos a volver, aunque no lo entiendan. Si sois consecuentes en seguida lo entenderán y dejarán de llorar.

- Fomentar que tengan un “osito de peluche” que les haga compañía. Resultan ser un “poquito de mi mamá” cuando ellas no están.

- En este periodo habría que evitar separaciones largas de los niños (viajes) porque no lo pueden entender y se angustian porque no saben cuando volvéis. La espera es demasiado larga.

 

Terminar, hoy diciendo que los niños no entienden el tiempo y el espacio. Son marcadores que aprenden de los padres y que les organiza mucho. Esto es muy poquito a poco y con experiencias y rutinas donde les demostráis que normalmente es de esa manera.

 

Los niños de esta edad no tienen todavía lenguaje para explicaros lo que les pasa. Eso no quiere decir que no lo pasen mal cuando os vais, por ejemplo, sin despediros y lloran. Lloran, y lloran mucho porque es la única forma que tienen de hacernos ver que lo están pasando mal y afortunadamente, les atendemos cuando lloran, aunque no siempre entendamos por qué.

 

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A veces nos encontramos con bebés de un año o mayores que pegan a su madre o a su padre, cuando normalmente no consiguen lo que quieren u otras veces, dicen los padres, me pega sin más, porque si.

Alrededor de los 9 meses, el bebé tiene mucha capacidad para expresar y va descubriendo poco a poco el efecto que sus gestos produce en el “otro”, es decir, en mamá o papá. Es una etapa que imitan mucho y prueban para diferenciar poco a poco y dar sentido a lo que hacen. Somos nosotros los que les vamos diciendo con nuestra aprobación o desaprobación si eso les compensa hacerlo o no.

Un ejemplo: El bebé prueba a tocarnos la cara y en esa prueba nos acaricia, nos mete un dedo en el ojo (explorando), nos aprieta la nariz, nos tira del pelo, o nos da un beso. Está claro que con esa edad no nos hace daño y que todo lo hace explorando. Sin embargo, es MUY IMPORTANTE que nosotros vayamos diferenciando y expresemos al bebé aquellos contactos que nos gustan y aquellos que NO nos gustan. Cuando le expresamos con una cara alegre y fomentamos la caricia, el bebé sabe que eso gusta y seguirá haciendolo y si expresamos con cara seria e ignoramos lo que hace y no se lo dejamos volvar a hacer, por ejemplo, apretar la nariz, dejará de hacerlo.

Ahora bien, ocurre muchas veces, que hay padres que transmiten mensajes confusos porque a la vez que les dicen que eso no les gusta, se rien porque es un bebé y les hace gracia que se le pueda ocurrir eso y le dejan continuar. Esta actitud crea en los bebés mucha confusión y no hace nada más que fomentar esa conducta.

Los bebés son muy consecuentes y necesitan que los mensajes sean claros: me gusta, me rio y te dejo. No me gusta, lo ignoro y no te vuelvo a dejar. De esta forma cuando son un poco mayores ya tienen claro lo que pueden y no pueden hacer de contactos hacia la otra persona.

JAMÁS SE DEBE DE PEGAR A UN NIÑO PARA CORREGIR LA CONDUCTA DE PEGAR. Es una actitud muy inconsecuente. Pegando solo se le demuestra que la autoridad es el que es más fuerte y puede dominar al más débil. Estos niños son los pegarán más adelante a otros niños.

niño comiendo 

Vuestros hijos, y no importa ahora la edad, están escolarizados desde hace un mes. Han llorado unos días, por las mañanas dicen que no quieren ir, pero en el cole os dicen que están bien y os quedáis más tranquilos.

Sin embargo, empezáis a notar que duerme o come peor. ¿Tiene algo que ver? Pues si, tiene que ver todo. ¿Qué ocurre?

Los niños posiblemente estén bien en el grupo, pero se empiezan a dar cuenta que eso es TODOS los días, que hay que madrugar, separarse de papá y mamá, no tener sus juguetes y sobretodo tener que compartir y rivalizar, es decir, socializarse. Esto no es tan fácil cuando uno es nuevo y lleva su tiempo. Por lo tanto, los niños que no os pueden explicar con palabras, que aunque las profes son amables y cariñosas esto de estar con otros niños no es tan divertido como nosotros les decíamos. Por lo menos, por ahora. Así que nos lo cuenta de la única manera que pueden comiendo menos o peor y durmiendo peor. Para qué? Para que estéis más atentos y les hagáis un poquito de más caso porque están un poquito tristes.

Pensar, en vosotros cuando coméis fuera intentáis que sea con gente con la que estáis a gusto, la comida es un momento de comunicación, de relación, afectivo. Y en casa es un momento para compartir lo bueno y lo malo.

Bien pues esto es lo que les pasa.

¿Qué hacer?

Estar atentos, escucharles, mimarles, no forzarles esos dias, prepararles comidas que les gusten y no empeñaros en que os obedezca o que se coma todo. No es el momento y solo empeorarán las cosas. Pensar en vosotros y que os gustaría que hiciesen con vosotros si os sentís mal durante una adaptación a un trabajo nuevo.

Espero que os ayude en la adaptación al cole de niños y padres.

Cuando no hay necesidad de llevar al niño a la escuela infantil, los niños están muy a gusto en su casa, eso si, saliendo al parque cada día.

 

La escolarización obligatoria es a partir de los 3 años y el horario es de día completo. Las relaciones sociales y las amistades se empiezan a desarrollar a partir de esta edad. Antes de los 3 años, los niños están a gusto con otros niños pero no pueden compartir juguetes y juegos con sus pares. Es un juego paralelo. Se ven, se observan, están a gusto pero cada uno va a lo suyo.

 

Yo creo que el curso anterior al cole sí puede ser recomendable que el niño pueda asistir a una guardería. Por lo menos, por las mañanas. Para que vaya poco a poco adaptándose a una rutina, y a un grupo de niños.

 

No se les debe de llevar a la guardería pensando en que se van a socializar o porque necesitan estar con otros niños. El niño tiene muchas cosas que descubrir en su casa y en él mismo antes de los 3 años.

 

A partir de que camine y pueda expresar alguna cosa con el lenguaje, puede ser un buen momento para asistir unas horas, pero sin agobios. Debemos de tener en cuenta el periodo de adaptación del que hablaré el próximo día.

 

01_inst_gEs el momento de empezar a pensar si queréis que vuestro hijo se incorpore a partir de septiembre en una guardería o escuela infantil. Los plazos de matricula están a punto de abrirse. Una cosa es vuestra decisión y que sepáis dónde os gustaría, pero la realidad puede ser que no os den plaza donde queréis. Hay que tener en cuenta varias variables:

 

1.- ¿Escuela infantil de la Comunidad  o privada?

2.- Edad del bebé o niño.

3.- Encajan nuestros horarios laborables con la escuela infantil? Está cerca de ¿dónde?

 

 

Conseguir una plaza en la Comunidad supone superar unos trámites burocráticos. Suelen ser escuelas con un proyecto, buenas instalaciones y suelen funcionar bien. El equipo profesional no cambia tanto como en una escuela infantil privada.

 

La escuela infantil privada puede ser porque no tenéis otra opción o porque os gusta una en concreto.

 

Es recomendable que cuando vais por primera vez a la escuela a pedir información os sintáis bien, podáis imaginar que vuestro hijo (sois los que mejor le conocéis) se sentirá bien allí, tened en cuenta cómo os atienden, que es importante para ellos, como es la comunicación escuela-familia y , para mi, es muy significativo como hacen el periodo de adaptación. ¿Por qué?

 

Cada niño se adapta de una manera diferente a la escuela infantil. Por lo tanto, hay niños que necesitan que en este periodo se tengan en cuenta sus necesidades particulares y que la escuela responda a esta necesidad. Las necesidades particulares de un niño puede ser que necesita chupete u osito de peluche durante un tiempo, en función de la edad y necesidades. Puede ser que no esté todavía preparado para comer en la escuela o para dormir la siesta y resulta más beneficioso que durante unas semanas lo haga en casa. La escuela debería atender a estas necesidades porque sabe que es beneficioso para el niño y luego será un niño más sociable y autónomo.

 

Considero que es importante para la escuela pensar en el bien del niño. Un niño que no va contento a la escuela, es un niño que le está costando separarse de sus padres. Esto es muy importante tenerlo en cuenta y hay que ayudar a esos padres a entenderlo.

 

Creo que no es una opción meter a un niño en la escuela infantil de 8 de la mañana a 5 de la tarde de golpe (para que se acostumbre cuanto antes) porque no lo puede asimilar y eso solo le llevaría a sentirse peor y tardar más en adaptarse.

 

La separación del niño de los padres tiene sus momentos y hay momentos evolutivos más oportunos y momentos particulares más difíciles. El momento del cuarto trimestre del primer año es un momento difícil para separase mucho tiempo de la madre. El niño no tiene el concepto del tiempo y no entiende si su madre se va 3 horas o 5 días. La echa de menos y lo pasa muy mal. Necesita entenderlo poco a poco.

 

Si considero que con 2 añitos el niño puede ir a la escuela infantil para empezar a experimentar ciertas rutinas, aprender a espera y empezar a compartir y para empezar a socializarse. Pero no es necesario todo el día. Os remito a mi post del periodo de adaptación y por qué lloran los niños en el cole.

 

Este es el dilema de muchos padres cuando la madre tiene que incorporarse a trabajar. En mi opinión no hay una elección mejor que otra. Depende de cada familia y de las necesidades específicas de los padres. Las dos posibilidades tienen pros y contras.

 

Si el bebé  se queda en casa, en principio parece que está más cómodo en su ambiente, con sus horarios y su cuna, sin que le saquen temprano por la mañana. Sin embargo, deberéis de buscar una persona que os dé confianza  y a veces, eso os cuesta mucho.

 

Si elegís una guardería, os suele costar sacarle de casa, se ponen enfermos más a menudo, pero los profesionales que les atienden os dan confianza. Hay padres que tienen que optar por guardería y no se pueden plantear otra cosa. Los bebé menores de 8 meses (no han empezado a extrañar por regla general), se adaptan sin problemas a los profesionales de la  guardería con lo que no plantean problemas de adaptación.

 

Deciros, que la opción que toméis es la mejor para vosotros porque es lo que os resuelve particularmente a vosotros. Eso sí, siempre que confiéis en la persona que lo va a cuidar.

El bebé al nacer necesita de la madre(relación dual). El padre se incorpora a esta relación de una forma más lenta. Ayuda a que madre-hijo se separen. Poco a poco el hijo debe de desarrollar su propio „yo“, diferenciándose de los padres.

Un hermano es alguien muy pequeño pero el niño lo siente como un gigante, que le quita mucho tiempo y espacio.
Los celos son un sentimiento donde un hijo se siente excluído de una relación. Otro ocupa el lugar que él ocupaba: SU LUGAR, SU TRONO. Se siente DESTRONADO

Desde el momento que una mujer se queda embarazada, la atención a sus otros hijos empieza a cambiar y los niños de alguna forma, lo notan. ¿Por qué?
La mujer empieza a pensar en ella, cómo se siente, en su nuevo hijo, y esto, aunque de una forma, a veces, inconsciente, son energías que se quitan de otros, y eso los niños lo notan. “Mamá ya no es la misma”.
Conocí un niño que al nacer una hermana se sintió celoso y le decía a su madre, que se había cortado el pelo después de nacer el bebé, “mamá a mi me gustas más como antes, con el pelo largo”. Y otro niño, después de que su hermano saliera de estar ingresado unos días del hospital, le dijo a su madre “porque no le dejamos aquí que le cuidan muy bien y le venimos a ver de vez en cuando? Es el sentir de los niños.
Se le dice a los niños: le vas a cuidar, vas a ser el mayor, te vas a divertir con él… Sin embargo su realidad es otra:
- quieren que sea mayor si o si
- espera!!!!! porque el bebé….
- No me divierto con él
- Llora mucho y mamá no me hace caso

A veces, como coincide en el segundo a de un hijocuando se tiene el segundo, al hermano mayor se le puede exigir aquello para lo que puede no estar preparado:
•Se le quita el chupete/biberón
•Se le pasa a la cama grande
•Se le escolariza
•Control de esfínteres
A veces, la presión de los padres para que se haga mayor, y la falta de atención que sufre, le desborda, no puede tolerarlo, y expresa de la manera que puede, que no está preparado para todo eso y pide ayuda, a su manera, con pequeñas regresiones.

Pueden aparecer alteraciones de diversa índole:
•Alteraciones de sueño
•Alteraciones en la alimentación
•Vuelta a trás en el control de esfínteres
•Problemas del comportamiento: llora, se comporta como bebé, pega, rabietas, etc.
Veremos en la segunda parte: qué hacer?

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